Iniciaré este registro recordando el último viaje realizado en tierras lejanas, por
última vez había asistido a un encuentro amistoso con los
narnianos. Un concurso de esgrima en el que había sido derrotado una
vez más, un evento al que había asistido con el presentimiento de
perder y el agridulce sentimiento de saberlo el último. Las
tierras narnianas eran agradables, por supuesto, pero quizás demasiado
utópicas para mi, sus creencias se oponían diametralmente a las mias y a pesar de
la gente que me apoyó, a pesar del esfuerzo que realizcé,
nunca logré sentirme en casa, definitivamente pertenezco a las tierras
de allende el mar, un mundo muy diferente. Volví a mi país, Demios, a reunirme con la gente que dejé atrás, aunque en las floridas tierras también conocí gente que seguro no olvidaré
con facilidad pues si de algo me puedo preciar es de mi memoria.
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Dije que por aquellos días consideraba al Demios como mi país, pero eso también cambió con el tiempo, nuevas personas, nuevas ideas que una vez más chocaron con las mías, será que definitivamente soy intolerable o tengo una patológica apatía social, me alejé de esas costas y ahora vago libremente por el mar de los sueños... no tengo rumbo ni plan en mente, sólo busco libertad.
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El barco hinchó sus velas y se alejó lentamente cobijado por el último rayo de sol.