
En el síndrome autista los niños no muestran capacidad para establecer
relaciones significativas, tienen un grado extremo de indiferencia
hacia los seres humanos que les rodean, alucinan la ausencia de
personas y si se vinculan con ellos es solo para emplearlos
mecánicamente como sus extensiones, sin embargo no toleran los cambios
en el mundo de objetos inanimados que los rodea hacia los cuales
muestran ligas emocionales, es frecuente que no hablen y tengan
actitudes autoagresivas que los hacen sentir vivos. Esto como resultado
de carecer de la dotación innata para recibir y aprovechar los cuidados
de su madre o que dichos cuidados no fueron lo suficientemente buenos.
En el síndrome de psicosis simbiótica, la separación emocional
normal con la madre actuó como disparo para desconectarse
psicoticamente de la realidad, el niño percibe a su madre como formando
parte de una unidad con el, ambos constituyen un sistema omnipotente.
La psicosis simbiótica es una fijación o regresión a esta etapa de
simbiosis normal, el pánico seria una respuesta del niño ante el
peligro de fragmentación del yo.
Hipótesis sobre el desarrollo emocional del ser humano
1. todos los niños pasan a lo largo de su desarrollo por una fase de separación-individuación
2. lo anterior es acompañado por una ansiedad de separación
3. la separación-individuación es el primer prerrequisito para el desarrollo y mantenimiento del sentimiento de identidad
4. los niños con psicosis son incapaces de utilizar a la madre como un objeto real
Fases del desarrollo
El nacimiento psicológico no coincide con el biológico, pues en
cuanto nace entra en una fase simbiótica, que es como una continuación
de la vida intrauterina. El niño pasa por todo un desarrollo y el
elemento organizador de este proceso es la presión maduracional un
factor innato constitutivo del ser humano que induce el proceso de
separación e individuación asi pues el yo solo llega a constituirse
como instancia mental cuando adquiere una representación psíquica de si
mismo, identidad e individualidad. Los elementos protagónicos de este
desarrollo son la dotación genética, la relación con la madre y las
experiencias vitales.
1. Autismo normal (0-1mes)
Prevalencia de fenómenos biológicos, somnolencia, respuestas
instintivas a los estímulos, no hay discriminación entre dentro y
fuera, animado e inanimado, es una fase inobjeta, al no percibir los
objetos no existen para el. La dotación genética que lo impulsa hacia
el vinculo con el medio y le permite percibir y aceptar los cuidados de
la madre es el ser maternal; la madre que proporciona los cuidados
lleva a cabo el proceso de la maternación
2. Simbiosis normal (1 a 5 meses)
La simbiosis se refiere a un estadio de interdependencia entre el
infante y su madre, de satisfacción de necesidades, en el cual aún no
se han diferenciado las representaciones del sí-mismo y de la madre.
Poco a poco el niño percibe los estímulos del mundo exterior y comienza
a sentirse participe de una díada omnipotente con un límite único y
común. Cuando termina esta fase, el bebe puede establecer una relación
objetal con su madre., aquí es muy importante el sostenimiento que le
de la madre para neutralizar su energía agresiva
3. Separación-individuación (5 meses -36)
La individuación conlleva la autonomía intrapsiquica, percepción,
memoria, cognición y prueba de realidad. La separación: diferenciación,
distanciamiento, formación de límites y desvinculizacion con la madre.
3.1 diferenciación (5 a 8): mayor tiempo de vigilia y conocimiento
de la madre como alguien distinto a él a quien explora táctil y
visualmente, existen reacciones ante extraños y objetos transicionales.
3.2 ejercitación locomotriz (8 a 15): el niño es capaz de alejarse
físicamente de la madre y volver a ella gateando. Esta subfase se
divide en dos mas: la ejercitación temprana, con el gateo y la
necesidad de volver a la madre para una “recarga emocional” y la
ejercitación propiamente dicha, en donde el niño disfruta el poder
alejarse de la madre y huir de la fusión simbiótica.
3.3 acercamiento (15 a 24): el niño cuenta con la capacidad de la
locomoción, el juego simbólico y el lenguaje. Existen sentimientos
ambivalentes de refundirse con su madre y temor a ser absorbidos por
esta y perder su autonomía. Esta subfase se divide en: comienzo del
acercamiento, disminución de los esfuerzos exploratorios, regresar a
ella y compartir sus logros y hallazgos. Crisis de acercamiento: deseo
de estar separado, ser omnipotente y que la madre satisfaga sus deseos,
insaciabilidad, berrinches, deseos de alejar a la madre y aferrarse a
ella (ambitendencia) a los 18 meses existe un a alternancia de
seguimiento y huida de su madre. Mecanismos defensivos: escisión,
proyección, identificación con la madre o padre. Moldeamiento de la
distancia optima: se desarrolla el lenguaje, internalización de objetos
buenos y reglas, capacidad de expresar deseos y fantasías por el juego
simbólico
3.4 logro de la constancia objetal emocional (24 a 36): el niño
sabe que la madre le proporcionara alivio a sus tensiones y
necesidades, sabe que el objeto existe aunque no lo perciba, puede
evocarlo sin dificultad, esta investido de energía libidinal, es un
objeto total
Psicopatología
Los factores involucrados en el origen de las enfermedades mentales
son: defectos innatos: incapacidad del yo para neutralizar los impulsos
agresivos, defectos preceptúales primarios y dificultades innatas en el
establecimiento del vínculo con la madre. Defectos de la relación
madre-hijo: por una psicopatología materna o por la ausencia real de
esta. Traumas: enfermedades, accidentes, hospitalizaciones.
Terapia:
Para las psicosis autistas o simbióticas, se trata una terapia
tripartita (madre-hijo-terapeuta) en donde se lleva a cabo una
simbiosis correctiva, con el terapeuta quien le brinda al niño, los
elementos que le faltaron, provee un yo auxiliar mas fácilmente
utilizable, constituye una barrera a la sobrestimulación y traduce el
material del proceso primario sin ansiedad fomentando las funciones
cognitivas y marca los limites de la autodestrucción. La inclusión de
la madre permite interpretar mas fácilmente las señales del niño,
disminuye la ansiedad materna y le enseña a tratarlo mejor. El
tratamiento lleva dos etapas: primero lograr que el terapeuta sea
vivenciado por el niño como un objeto parcial transicional y lograr que
repitan lo oído en objetos inanimados para después imitar al humano y
posteriormente poder expresar sus sentimientos, apareciendo también el
juego simbólico. Brindarle una nueva oportunidad para lograr su
maduración
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